Llamada de un proveedor; no, gracias.

Cada vez es más frecuente encontrar empresas que no atienden las llamadas de un posible proveedor. Quizás desconozcan que “perdiendo” sólo un minuto de su tiempo, puede ser una oportunidad de ganar dinero. ¿Ocurre ésto en tu empresa?

Desde hace ya algunos años se está produciendo un mal hábito en la atención telefónica de las empresas. Cuando se recibe la llamada de una persona que antes no ha tenido contacto o relación con la empresa y que pretende ofrecer por primera vez sus productos o servicios, se produce un efecto rechazo; “¡Qué horror, están vulnerando nuestro trabajo, quieren interrumpir nuestra actividad!, hay que combatirla, necesitamos tener armas para rechazar estas intromisiones…” Contra antes se rechace la llamada, mejor habremos cumplido el objetivo. No hace falta saber ni quién llama ni qué es lo que ofrece y siempre encontramos las mismas respuestas en el caso de que el proveedor insista en su argumento:

“No puedo pasarle la llamada, es la política de empresa”: Supongo que quién decide esta orden tendrá una gran facultad para adivinar las intenciones del proveedor, incluso sin saber qué le pueden ofrecer, directamente, no interesa.

“Envíe un correo electrónico y si interesa nos pondremos en contacto”: No hace falta que nos preocupemos, aunque no llegue el mensaje al destinatario no tiene importancia, nuestro trabajo es irrelevante y no merece ni un recibido, ni mucho menos una contestación del tipo que sea.

“Déjeme los datos y paso a la persona para que le llame”: No hace falta insistir, la persona que recibirá la nota se preguntará quién es el proveedor y aplicará la norma básica: no hay que perder tiempo con la propuesta de un futuro proveedor, sea la que sea y menos si hay que llamarle.

No obstante, es cierto que las empresas reciben un importante número de llamadas al día de futuros proveedores. Pero también lo es que atenderlas no supone destinar más de 2 minutos, más teniendo en cuenta que por lo general estas llamadas no requieren de la misma persona de la empresa y en según que puestos es imprescindible conocer las novedades y mejoras en la optimización para la empresa. Atenderlas es un síntoma de buen servicio y atención. Aquel que llama puede ser ahora un proveedor y mañana un cliente o un prescriptor. Puede que en un futuro seas tú el que llames y supongo que te gustaría que te atendieran y tuvieran en consideración tu trabajo.

Escuchar a un proveedor y decidir si interesa o no el servicio, producto, etc., no es perder el tiempo, es conocer el mercado para saber por dónde se mueve y si en ese momento no es de interés esa prestación, quizás más adelante si lo sea.

 

Xavier Pajares

Analogía Comunicación

Terrassa, 10 de enero de 2016

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